martes, 8 de junio de 2010

Artículo sobre una entrevista




El dia 26 de mayo conocí a una señora muy interesante. Se llama Rosa Virgili y tiene 90 años, y me contó tantas cosas que se podría hacer un libro, pero intentaré hacer un pequeño resumen de su gran historia.
Fui a verla por que estoy haciendo un trabajo sobre el libro "La Maternidad de Elna" de Assumpta Montellà, y Rosa fue una exiliada como tantos miles de exiliados de la Guerra Civil Española.
Durante la Batalla del Ebro conoció a un sargento republicano y se enamoraron. Parece mentira que a pesar del sufrimiento y dolor de una guerra, siempre hay sitio y tiempo para el amor.
La batalla estaba perdida y su novio le dijo que tendría que huir a Francia, ya que los franquistas lo perseguirían. Rosa quería ir con él y con el consentimiento de sus padres se casaron.
Su ya marido tenía a su cargo una tropa republicana, con 14 camiones, y se fueron los dos y la tropa hacia la frontera, hacia un destino incierto.
El viaje fue muy duro, viendo como mucha gente abandonaban sus pertenenciasy otros se quedaban en el camino, en la cuneta, nunca llegarían a su destino. Rosa, su marido y la tropa alcanzaron y cruzaron la frontera, justo detras de ellos la cerraron, ya que las tropas franquistas estaban muy cerca.

Una vez en Francia, a su marido le exigieron que dejara su tropa, cosa que él se negó y hasta que no recibió una orden del prefecto de París, no los abandonó.
Después se fueron a Perpinyà, tenian unos conocidos y les recogieron en su casa durante tres meses. Al final como todos los refugiados fueron al campo de concentración de Sant Cebrià, que era exclusivamente para matrimonios, ya que el campo de Argelers era exclusivo de hombres y el de Barcarés solo de mujeres.
Allí vivirían unas condiciones infrahumanas, sin apenas comida, durmiendo en el suelo, sin agua potable, con piojos y sarna, y soportando el trato vejatorio de los franceses. A pesar de esta situación, los injustamente encerrados se ayudaban entre ellos.

Allí Rosa quedó embarazada y sufrió mucho al pensar en el futuro, pero tuvo la gran suerte de presentarse en el campo una mujer que se llevaba a todas la embarazadas a una maternidad que estaba en un pueblo cercano, y así pudieran tener a sus hijos en las mejores condiciones posibles. La mujer se llamaba Elisabeth Eidenbenz y era la directora de la Maternidad de Elna.
Rosa habla maravillas de Elisabeth, estricta pero a la vez cariñosa con ellas y con los niños. En la maternidad las mujeres ayudaban en las tareas domésticas, y Elisabeth hacía una gran labor psicológica con ellas. Tenía un caracter fuerte, capacidad de organización y valor suficiente para enfrentarse a difíciles problemas que surgían, sobre todo con los alemanes en la 2ª Guerra Mundial.
Rosa tuvo a su hijo y se quedo en la maternidad hasta que pudo ir con su marido, que después de mucho tiempo consiguió trabajo al norte de Francia. Despues de muchas idas y venidas por el país, decidieron regresar a España, no sin múltiples problemas a causa de la ideología política de su marido, incluso Rosa tuvo que ayudar al partido de su esposo, entregando documentación a muchos exiliados para poder volver y poder quedarse en España.
Actualmente Rosa vive en Castellar de Vallès, dónde se trasladaró con su esposo hace muchos años y empezaron una nueva vida.
Para terminar, solo decir que esto es un breve resumen de una mujer que vivió una guerra, un exilio y una postguerra. Que jamás olvidará lo vivido y luchado, pero su recuerdo más emocionado será haber traido al mundo a su hijo en un momento cruel de la historia, pero también en el sitio más dulce y amoroso que se podía encontrar en aquellos dias.
Un beso para Rosa.

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